viernes, 1 de mayo de 2015

sábado, 18 de abril de 2015

DEFENDIENDO NUESTRO BARRIO Y NUESTRO CONVENTILLO DE LA PALOMA

CONOCIENDO UN POCO DE NUESTRA HISTORIA
Hacia finales del siglo XIX el intendente de la ciudad de Buenos Aires Antonio Crespo auspició con éxito la radicación de la industria del cuero en la zona que actualmente se conoce como barrio de Villa Crespo, lo que trajo progreso y demanda de mano de obra que, en esa época, estaba alimentada por la gran inmigración de extranjeros. Fue así que en 1886 se instaló en la calle Murillo una la fábrica llamada “La Nacional de Calzados” que empleó a muchos trabajadores y cuyos dueños decidieron hacer viviendas para ellos en las cercanías. Por ello Salvador Benedit, el gerente de “La Nacional”, encargó la construcción de una casa con esa finalidad. El conocido Conventillo de la Paloma.
Tenía ingreso por la calle Serrano (actualmente n° 156) y también por su paralela Thames (ya que atravesaba toda la manzana) y era conocido como el “Conventillo Nacional” en referencia al nombre de la citada fábrica. La construcción constaba de un patio lateral y ciento doce habitaciones con una cocina agregada a cada una en su frente, que estaban ubicados a lo largo de dos pasillos angostos en dos plantas. 
En algún momento llegó a la casa una mujer, la Paloma, fabriquera según algunos2 y prostituta según otros3que no sólo originó el nombre actual del lugar sino también el del personaje del sainete de Alberto Vacarezza estrenado en 1929: una obra plagada de humor simple, de serenatas a la dama, que transcurre en un conventillo en el cual desde un altillo miraba a la cohorte de deseantes que iban en procesión, a veces pacífica y otras belicosa, en busca de su cuerpo y su utópico amor. 
 “La Nacional de Calzados” 

“Conventillo Nacional” o "Conventillo de la Paloma"













CUARTITO DONDE VIVIA LA PALOMA


































Nuestro estandarte

Nuestro estandarte